Se trata de un fenómeno natural que colmó el sur de la costa argentina con cardúmenes de «Urechis Unicinctus». Estas lombrices, popularmente conocidas como «peces pene» debido a su forma, habitan en el fondo del mar. Se especula con que un cambio en las corrientes arrastró hasta la superficie a estas criaturas comunes en países asiáticos como Japón, China o Corea.

El foco de la invasión se vivió en Río Grande, Tierra del Fuego. La novedad cautivó no solamente a los científicos de la zona, sino también a los pescadores, ya que aseguran que los «peces pene» son excelentes cebos para atraer presas. Tras ser debidamente higienizados, sostienen también que pueden incluirse fácilmente en elaboraciones gastronómicas, lo que es usual en Asia, ya que tiene un alto valor culinario por su textura suave y su sabor dulce.

El curioso apodo de estas lombrices nace a raíz de su aspecto similar al miembro masculino. Su tamaño real es de más de 20 centímetros. No solo no son especies peligrosas, sino que afirman que tiene propiedades curativas ante males en los riñones y en la columna vertebral.